U.D. Catalana en casa como Visitante
Desde la desaparición del viejo estadio de La Catalana, no había vuelto a ver a nuestra querida Catalana en casa, ya que el destierro no iba a ser lo mismo. Pero cuando se le tiene tanto cariño a un equipo y a sus gentes, no puedes de un plumazo dejar de ir a verlo y animarlo en esas mañanas de futbol que tanto me están gustando. El 25 de Abril nos reuníamos con Jorge en la parada de Glorias para coger el moderno tranvía que nos dejaría cerca del nuevo emplazamiento donde, de prestado, juega la Unión Deportiva Catalana.
El partido era contra el hueso duro de roer del San Justo, que contaba con la presencia de un viejo conocido de las gradas del Español entre sus filas. Fue un placer encontrarse con el “Patata” el cual está muy metido en el San Justo, ayudando, jugando o haciendo lo que haga falta, hasta de seguidor radical imponiendo el miedo y el respeto desde la banda a los colegiados.
Cuan diferente es ese sentimiento de esta en un lugar mágico, con el bar sacando cajas de botellines, tapas mil y rodeado de buena gente como “Los Quinteros” mientras los jugadores se dejaban la piel, literalmente, en la arena de un terreno con el encanto de esos viejos campos de futbol donde el verde solo podías verlo en los corners o en las camisetas de algunos equipos visitantes. El césped artificial y el poco surtido de tapas así como el sentirse fuera de casa recuerda mucho a lo vivido por el Español durante más de una década en Montjuic.
Aun y así, siempre hay caras conocidas y amigos con los que compartir una conversación amena y unas rondas de cerveza. Eso hace que valga la pena seguir fiel a unos colores, el amarillo y el negro, que aquel día portábamos tanto Jorge, Javi A. o yo mismo. Y es que si algo no le falta a la U.D. Catalana es material, casi más variado que el que proporciona la Sociedad Anónima Deportiva que es nuestro Español, y a unos precios más cercanos a la realidad social que nos toca vivir en esta era de penumbra Z.P.
El partido fue funesto para los intereses de la Catalana, que salió goleada pese a que al filo del final del partido conseguía el empate. Tras el partido, decidimos quedarnos por el barrio a comer y tomar unas cervezas, en un intento de hacernos un sitio en una zona y un campo que ya no sentimos como nuestro. A pesar de todo, seguiremos fieles a la U.D. Catalana y si no vamos a verlos en casa, iremos de visitantes donde se requiera nuestra presencia o donde podamos pasar una mañana de futbol, comida y bebida a la altura de nuestras expectativas.





Agosto 10th, 2010 at 14:02
fidelidad a tope!!!casi lloro con la crónica, me encanta lo fieles que soy siempre a las cosas, a las personas, a vuestras ideas y a todo lo que amáis. a ver si me lleváis a un partido de esos
Agosto 11th, 2010 at 10:53
Somos fieles a lo que nos va quedando en este pais de rencorosos y de disminuciones de libertades. No tardaran en jodernos los domingos de futbol de tercera, prohibiendo la venta de alcohol, lo que matara definitivamente esa categoría y por supuesto, a nosotros.
Cuando quieras guapa, eso si, hay que estar muy entrenado para una sesion de futbol mañanero, la cosa comienza pronto y termina tarde.
Besos mil.
Agosto 18th, 2010 at 9:43
Me ha gustado la comparación con el exilio del Espanyol en Montjuïc, esperemos que el de la Catalana no dure doce años. Lo cierto es que el nuevo barrio está ya casi edificado del todo -aunque con casi todos los pisos por vender- y en el centro hay un rectángulo vallado que debería ser el futuro nuevo estadio aurinegro.
Además, en el actual José Luis Ruiz Casado no se puede cobrar entrada ni se participa de los beneficios del bar lo cual hace que la situación económica del club se vuelva insostenible.
Catalana o muerte.